jueves, 20 de diciembre de 2007

Soñar es gratis...

Mientras los cabros que dieron la PSU este año se están retorciendo la guata por ver los resultados, escribo esta entrada desde la tranquilidad de haber salido de toda esa clase de weás. El periodo de cuarto medio y pensar el la PSU fue lo peor, el colegio era como las pelotas y hasta el día de hoy lo aborrezco. Puaj. Pero ahora estoy bien, ya no tengo que preocuparme de los puntos que voy a sacar, de la carrera en la que voy a quedar, nada de eso. Ya tengo dos semestres en el bolsillo, sin haberme echado ramo alguno y, mejor aún, son dos semestres en los que lo pasé la raja. Así que feliz y piola, pateando el pasado y mirando hacia el futuro. Cool.

Peeero.... los humanos nunca somos lo suficientemente felices, generalmente porque deseamos alguna otra cosa (en el 99% de los casos se trata de algo que ni siquiera necesitamos, cosas que cuya ausencia no provocarán que la tierra cambie de órbita ni harán que Freezer destruya el universo). Por eso me puse a pensar en lo que pediría si me encontrara una lámpara con un genio medianamente buena onda, en plan de satisfacer alguno de esos deseos imposibles de cumplir - e innecesarios, hay que reconocer -.

Contextualizando el asunto: voy distraídamente caminando por la calle y silbando una cancioncilla pegajosa. En eso, me tropiezo con algo. "¿Y qué es esta w...?". Antes de terminar la oración me fijo en que es una lámpara como las de los cuentos y esos monos mamones, la recojo y me pongo a ver qué onda. La tapa de la lámpara salta al infinito y más allá, y de ella sale un genio que me dice: "tienes derecho a pedir un deseo, no importa lo que sea. Piensa rápido o no te concedo ni una weá".

Ahí se me revolverían las ideas. Hay tantas cosas que uno podría bolsear a un genio que sería difícil decidir, aunque en un caso como este creo que pediría un superpoder. Seh... teletransportarme. Eso sería muy cool. Es cosa de imaginar un poco: ir a cualquier parte sin preocuparse demasiado de la hora; [modo flaite on] ir a una tienda en Japón y traer una cámara digital a toda raja [/modo flaite off]; podría ir a cualquier parte del mundo sin gastar en pasajes ni hospedaje (pa' qué, si podría volver a la noche y dormir en mi pieza, haha); en caso de meterme en problemas podría huir fácilmente; no me subiría más a la micro y, de paso, no tendría que sentir el hedor de la humanidad; me daría menos lata visitar a la gente... en fin, no habría necesidad de gastar zapatillas ni aplanar calles, iría a cualquier lugar a lo Gokú, sin mucho esfuerzo.

¿Y tú, qué pedirías?

Saludos ;)

martes, 20 de noviembre de 2007

¿Va a pagar con Visa o Mastercard?

O también "¿Y esta con mayo?".

Varios meses atrás pedí a través de la web una revista metalera, de cuya existencia me enteré en un blog dedicado a productos gratis que llegan a casa. Puros cachureos, la verdad, pero ante lo gratis no pude resistir. Llené el formulario correspondiente con toda la curiosidad, me preguntaba si la dichosa revista llegaría. A las tres semanas aparece el cartero con la encomienda. "Uh, la raja", pensé. Lo único que gasté en la revista fueron los 30 pesos que le dí al cartero. Contenta como cabro chico con juguete nuevo me puse a ver qué onda. Descubrí que era sólo un catálogo de poleras de bandas, accesorios, discos de rock y metal, posters y weás varias, pero contenta igual con el tema: lo que se pide por internet, a pesar de vivir a la chucha del mundo, llega de todos modos. De la revista lo que acaparó mi atención fue una polera de Onkel Tom Angelripper y unos bototos nunca antes vistos, a un precio de... no me acuerdo, pero eran sus cuantos euros. Empecé a sacar cuentas. "Mh... Sí, igual me alcanza para la polera y algún disquito", entonces fue cuando volví a la realidad...

No tengo Visa, tampoco Mastercard.

Ahí había puro efectivo, nada de tarjetas disponibles. No es que sea aficionada a pagar con plástico, todo lo contrario, para mí lo bkn es pagar con cash y no quedar con cagás de deudas, además que tampoco tengo cara como para andar sacando tarjetas si ni siquiera trabajo, ni un brillo. Pero este era otro caso, simplemente el efectivo no corría y la única forma por la que podría conseguir la polera de Onkel Tom y el disco de Korpiklaani era con una tarjeta. Para pensar más piolamente en el asunto y relajar las ideas, fui a buscar un vaso y me serví jugo. En el último trago me iluminé: las weás que quería eran cosas de las que perfectamente podía prescindir. No me moriría sin esa polera, tampoco se alteraría el orden cósmico si no tenía ese disco (bueh, sinceramente, de todas formas lo iba a descargar, haha). En otras palabras, estaba perdiendo el tiempo en desear weás que no necesitaba realmente. Después de eso se me olvidó el tema de comprar mierdas, nunca he sido muy consumista, no iba a sacar tarjeta para gastar por un puro "deslumbramiento". Ahí confirmé que soy más feliz con lo que tengo; si puedo tener más cosas, igual bkn, pero si no... da lo mismo, weón!!

Saludos ;-)

miércoles, 31 de octubre de 2007

Freezer is dead

sábado, 15 de septiembre de 2007

Crónicas de una persecución flaite

La semana pasada fue la cagá en el Pedagógico. Todos los días hubo protestas con encapuchados, bombas molotov y lacrimógenas. Por suerte siempre ando con limón, mejor ahora que al parecer las lacrimógenas tienen un compuesto altamente asqueroso y se expanden más rápido, además de que sus efectos llegan hasta la chucha del mundo, por lo que no es necesario estar en medio de la trifulca para que el espíritu de la lacrimógena se manifieste en ti. De hecho, el departamento de alemán ni siquiera está en el campus, pero a pesar de eso el olorcillo se siente igual por esos lados. Puedo asegurar que el limón salva la vida en esas ocasiones, se pasan los efectos molestos de las lacrimógenas en un momento. Creo que voy a proponer que se haga una plantación de limoneros en el Pedagógico...

El miércoles fue el único día que no tuve que arrancar de la batalla de videojuego entre encapuchados y pacos. Aunque igual hubo cuática, a esa hora yo estaba en mi casa, así que no presencié la pelea. Afortunadamente así fue, porque ya me había tocado aplanar las calles y mis zapatillas huyendo de seres más terroríficos que los pacos o los encapuchados. Hablo de algo realmente horroroso. Me estoy refiriendo a nada más y nada menos que unos... flaites.

La historia del día aquel comienza cuando la Nikoru, la Madonna y yo nos dirigimos a la Plaza Ñuñoa con el fin de columpiarnos y reir un rato. Estuvimos dando jugo en los columpios hasta que nos cansamos, así que después fuimos a sentarnos a la sombra de un arbolito. Cerca había un grupo (o manada, quizás sea más correcto ese término) de aproximadamente diez pingüinos flaites. Ni un minuto alcanzamos a estar cuando apareció un par de esos escolares altamente flaites frente a nosotras. Uno de ellos nos preguntó si éramos mayores de edad. Jajajajajaaah!! Como era taaaan evidente, le pregunté al tiro qué quería que le compráramos. "Unas chelitas" dijo. "Ahí les damos y tomamos juntos, poh". Más chistoso todavía, seguro que me iba a poner a tomar con flaites. Lo jocoso es que a pesar de toda su flaiteza, igual accedimos y fuimos a una botillería cercana. Ahí le pasaron la plata a la Nikoru y se quedaron esperando afuera mientras nosotras hacíamos la transacción.

En un momento, la Madonna me comentó que ella ni cagando les hubiera dicho que sí. Créame, Madonna, que la comprendo. En condiciones normales yo tampoco lo habría hecho, pero lo encontré lo suficientemente freak como para aceptar la idea. xD

En fin... Estábamos viendo los precios de la cerveza y un paquete de 6 Escudo estaba a más de 2 lucas. Es un poco caro ese sector, pero qué le íbamos a hacer. Sacamos un paquete de 6 más una lata sola y, como "impuesto", una Heineken para nosotras. Una vez pagado el alcohol, tomé la lata de Heineken y la metí en la mochila de la Nikoru. Hasta ahí la Madonna ni se había fijado en la weá que estábamos haciendo. Salimos de la botillería y entregamos las Escudo y el vuelto a los flaites. Entonces, emprendimos tranquilamente rumbo hacia el campus del Peda. Demasiado tranquilamente, tal vez, porque esas calles son solas y los escolares flaites eran muchos. Nos encontrábamos a mitad de camino cuando la Nikoru nos grita que corriéramos. Ni la Madonna ni yo preguntamos por qué, pero se cachaba lo que era. Mientras corríamos todo lo que se podía teniendo esas mochilas llenas de cuadernos y libros, la Nikoru nos dijo que los flaites nos venían siguiendo y ahí me imaginé que venían con cortaplumas e intenciones de usarnos de "target" para sus filosas compañeras de asalto. Recordando lejanamente una vieja historia de la Biblia cuando Dios dejó la cagá en Sodoma y Gomorra, un ángel se le apareció a un weón que era de los "justos" y le dijo a él y a los suyos que apretaran cachete, pero que por ningún motivo miraran atrás mientras fueran arrancando. Cuando estaba corriendo no miré atrás, pero no hubo necesidad de un ángel que me lo dijera, fue sólo que estaba concentrada en correr para llegar al campus, lugar que era "nuestro territorio". Igual en la historia esa, a una mina del gallo en cuestión se le ocurrió la genial idea de mirar atrás y se convirtió en un pilar se sal por desobedecer al ángel. Weno, siguiendo con el relato, nosotras estábamos muy cansadas como para seguir corriendo. De hecho, ya estábamos cansadas después de haber estado en los columpios y, además, ese día yo había amanecido con los músculos doloridos. Así que tuvimos que detenernos y enfrentar a los flaites, que ya no eran dos porque habían llevado también a uno de sus amiguitos.

- Chiquillas, nos cagaron... - dijo uno de ellos, haciendo gala de su acento flaite.

Yo estaba particularmente calmada, la Madonna estaba un pelín indignada y la Nikoru... bueh, agradezcamos que ella no andaba con escopeta.

Sin llegar a las puteadas (raro, ¿no?), estuvimos varios minutos hablando con los flaites. Era verdad que los habíamos cagado, pero después ellos decían que nos habían pasado cuatro lucas (sólo había $3.200) y que las chelas valían $1.600 (siendo que estaban a más de 2 lucas), así que se ponía brígida la cosa... Mientras seguíamos tratando de convencer a los flaites de que las chelas estaban caras, uno de ellos se sacó la polera. Ese sí que era flaite a cagar.

- Y ustedes no tendrían por qué andar tomando... - les dijo la Madonna.
- Pero se embolaaaron, poh - contestó uno. Todavía me pregunto lo que es "embolarse".

La Madonna fue la que salvó el día porque al final los mandó a la cresta, pero sin chuchadas. Los flaites, resignados, se fueron y nos dijeron:

- Ya, chiquillas, si con todo lo que corrieron les va a hacer falta la chela...

Wuajajajaj, era verdad, me hubiera tomado hasta un jugo con tierra de pura sed y cansancio. De todos modos, teníamos un pequeño tesoro líquido en una lata verde que no pensábamos desperdiciar, así que nos dirigimos al campus y nos sentamos a reirnos del susto y de la aventura. Y también a tomarnos la chela, obvio. xD

Ellos tomaron Escupo. Nosotras, Heineken.


(fotografía que registra el final feliz de la aventura, tomada por Nikoru)

Mwahahahaaa!!

¡Saludos!